El vuelo, controlado: la ANAC reguló el uso de los drones

Origen: El vuelo, controlado: la ANAC reguló el uso de los drones

Los fanáticos de la tecnología, los niños -y los adultos con alma de tales-, las grandes compañías de mensajería, un enorme público es atraído a diario por lo vistoso de sus diseños y lo eventualmente útiles que pueden resultar.

Los drones, o mejor dicho “plataformas aéreas no tripuladas” –UAV, según sus siglas en inglés- no son algo nuevo, aunque hoy ciertamente han tomado una apariencia totalmente diferente a la que en 1849 supo tener su más antiguo antecesor. En aquel entonces, el ejército Austriaco utilizó globos cargados con explosivos para atacar la ciudad de Venecia, y aunque muchos de ellos lograron su cometido, otros tantos se desviaron y hasta causaron daños a sus propios creadores.

Hoy, que las potentes hélices, su tamaño muchas veces amigable y los colores radiantes los han convertido en una suerte de divertimento, se presentan paralelamente cuestiones complejas que involucran no solo su uso diligente en cuanto a las condiciones de vuelo, sino a los usos para los que pudieran ser destinados.

Así las cosas, en la Argentina se intentó aplicar inicialmente normativa análoga, sin embargo, rápidamente la cuestión encontró tratamiento legal y en mayo de este año la disposición 20/2015 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, marcó un hito en la regulación del uso de los drones. Esta disposición se encarga en la actualidad de proteger el derecho sobre el material fotográfico, fílmico, sonoro o de cualquier otra naturaleza captado por drones, con el requerimiento de un consentimiento previo para el uso de tal material.

Interesante, útil, pero… insuficiente. La deuda a saldar, reconocida por la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, consistía –por su competencia- en la imposibilidad de determinar el peso, la altura y demás características en torno al vuelo de los artefactos, lo cual era de vital importancia puesto que el Código Aeronáutico no los contempla.

Entregas de comercio electrónico, peligrosos terroristas abatidos, bromas en espectáculos deportivos, un cantante herido en pleno show, utilización en incendios forestales; usos varios, recreativos, bélicos, comerciales, etc., todo ello sin una norma que lo regule, al menos, hasta el 15 de julio pasado, en que fuera publicado en el Boletín Oficial la Resolución 527 de la ANAC.

La normativa en cuestión, dispone que las correspondientes autorizaciones se tramitarán a través del denominado Casillero Aeronáutico Digital (CAD), y se tendrá presente la clasificación de los drones conforme a su tamaño, a saber:

a) Pequeños, de hasta diez (10) kilogramos de peso vacío
b) Medianos, de entre DIEZ (10) y ciento cincuenta (150) kilogramos de peso vacío
c) Grandes, de más de ciento cincuenta (150) kilogramos de peso vacío

El costo de la inscripción varía de acuerdo a la categoría y será obligatoria la registración del “operador” –debe ser mayor de 18 años- así como también, de quienes lo pudieran asistir. Los menores de 16 años podrán comandarlos siempre que estuvieren acompañados por un adulto. La norma establece como condición “contar con aptitud psicofisiológica certificada por un hospital público, que dé cuenta de su aptitud visual y auditiva como así también de su motricidad fina”.

Ahora bien, se mencionó anteriormente una acotada lista de usos posibles, y en miras de ello, la ANAC ha dispuesto que el uso recreativo, por diversión, esparcimiento, placer, pasatiempo, con fines terapéuticos y sin ninguna otra motivación, sólo requiere de una registración on line del operador en el sitio del organismo. El lugar indicado para la faz lúdica de los drones, estará circunscripto a espacios aéreos segregados, tales como clubes de aeromodelismo.

Para hacer uso comercial de los drones, no solo la registración del operador y del vehículo aéreo serán necesarias, sino que será obligatoria la aprobación de un examen teórico y práctico sobre el uso del artefacto, siendo que además se deberá presentar un manual de operaciones con especificaciones sobre el uso, detallando los procedimientos de seguridad. Ante cualquier eventualidad, es necesario contar con una cobertura de riesgos, que comprende sumas entre $650.000 a los 4,9 millones de pesos conforme el vehículo del que se trate.

Un punto fundamental e insoslayable de esta breve reseña normativa, es la necesaria adopción de medidas adecuadas para la protección contra actos de interferencia ilícita, conforme a la reglamentación que oportunamente aprobase la autoridad aeronáutica, al tiempo que tampoco está permitido el vuelo de drones en forma íntegramente autónoma –sin intervención humana-.

Concluyendo, se estima que la normativa emanada por la ANAC pondrá cierto orden en torno a la indefinición normativa y operacional de los artefactos aquí mencionados, lo cual, no ha de verse en absoluto como una limitación al sano divertimento de elementos aparentemente inofensivos, sino como la necesaria intervención estatal en vistas de prevenir imponderables que bien pudieran resultar de considerable gravedad, siendo que también, por más superfluo que parezca en tiempos de definiciones de la alta política, contribuye a la seguridad jurídica, con todo lo que ello implica.

– Enlaces recomendados:
Resolución 527 – Administración Nacional de Aviación Civil
Disposición 20/2015 – Ministerio de Justicia y Derechos Humanos / Dirección Nacional de Protección de Datos Personales.

Publicado 30 noviembre, 2015 por Faba Expres - Argentina - en Argentina